La sociedad ha cambiado. Se imponen nuevos valores y nuevas formas de pensar y de actuar. La aparición de las redes sociales viene a cubrir las demandas de la nueva sociedad. Como siempre que se producen cambios, lo nuevo y lo viejo conviven durante un tiempo. Finalmente, por la ley natural, lo nuevo desplaza a lo viejo, y este proceso se produce de manera continua.

La sociedad cada vez demanda más transparencia. Esta necesidad de conocer el porqué de las cosas, está íntimamente relacionado con el concepto de intimidad o privacidad. Lo íntimo y lo privado están perdiendo importancia para las generaciones más jóvenes. Leí en el libro de Peter Hinssen, The new Normal, que la sociedad actual es una sociedad pecera. El pez nada en una pecera sin tener donde esconderse y todos, desde fuera, ven lo que hace.

En la nueva sociedad se comparte todo, las experiencias, las vivencias, los sentimientos, las emociones, las impresiones y se utiliza la tecnología como herramienta que amplifica todo esto. Ante esta tendencia, las empresas y las administraciones tienen que reaccionar y estar preparados para satisfacer a esos nuevos consumidores.

Las administraciones tienen que ser más transparentes en su modo de funcionamiento para que los ciudadanos, votantes, contribuyentes conozcan los procedimientos, las inversiones y, sobre todo, puedan interactuar con los políticos y los burócratas. En algunos países se están desarrollando sistemas de gobernar basados en la acción participativa y en el “gobierno abierto”.

Las empresas también tienen que ser transparentes y mostrar a los consumidores y a sus compradores, tanto aspectos puramente técnicos sobre el producto o servicio que venden, como aspectos más relacionados con la responsabilidad social.

Hay muchas empresas agroalimentarias que ya han captado la necesidad de ser transparentes y organizan visitas a sus centros productivos, o explican sus sistemas de gestión medioambiental o de dónde vienen sus materias primas. Una tendencia importante es “Contar historias” (en inglés, “storytelling“), que da un paso más que el mero hecho de explicar el cómo y el porqué de sus productos o modelos de negocio. Esta tendencia lo narra, lo recrea, lo explica, pero siempre contando verdades, nunca fabulando.

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En gastronomía, el ejemplo más claro de la transparencia son los restaurantes con la cocina vista, que permiten al cliente conocer qué  y cómose está cocinando, trasladando al cliente que no se oculta nada y que lo que se sirve en la sala acaba de ser preparado. Incluso hay restaurantes con huerto propio, y el cliente ve cómo se recogen los frutos que luego son servidos en su plato. Incluso hay algún restaurante (Kimitachi en Brasil) que tiene instalada una página web en sus cocina para la elaboración de los pedidos para servir a domicilio.

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