Muchos consumidores siguen una dieta especial, bien por motivos de salud o por motivos estéticos. Los nutricionistas y los endocrinos viven un momento dorado. Pero los consumidores tienen dificultades para encontrar fácilmente los alimentos adecuados a sus dietas.

La preocupación por la salud y por sentirse bien (por dentro y por fuera) se ha convertido en valores irrenunciables para los consumidores. Sin embargo, conseguir productos adaptados a las distintas dietas no es una tarea fácil para los consumidores.

Desde hace poco tiempo, la nueva legislación obliga a los establecimientos de restauración a ofrecer información sobre los principales alérgenos de sus platos.  En  cambio, en los establecimientos habituales donde compramos alimentos no suele existir una identificación fácil para saber qué alimentos son aptos para celíacos, intolerantes a la lactosa, o cuáles son aptos para los veganos o los vegetarianos.

Existe una gran oportunidad en la distribución alimentaria, para crear categorías nuevas adaptadas a estos consumidores que siguen una dieta. También existe un campo amplio para que los fabricantes de alimentos y bebidas desarrollen en su comunicación y en sus etiquetados su idoneidad de alimentos y bebidas para dietas especiales.

En algunos súper, hiper y tiendas especializadas del Reino Unido ya se han dado cuenta de esta oportunidad y existe una identificación de los alimentos clara y sencilla (ver fotografía).

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