La nueva generación Z es la siguiente a la generación Y (la de los millenials). Estos chicos están en plena infancia y adolescencia. ¡Agárrense que pisan fuerte! 

La generación Z, los ‘postmillenials’ generan inquietud entre las generaciones más adultas. No les entienden. No es nuevo. Cada generación que irrumpe en los hábitos y costumbres de las generaciones precedentes produce incomprensión.

Los padres de los 60 no comprendían como vestían sus hijos, ni como bailaban al son de rock & rol. Y así, una generación tras otra. Incomprensión, desconcierto y sorpresa por la nueva manera de enfrentarse a la vida. Los ‘Baby boomers’ no entendieron a la generación X, ni éstos a la generación Y (los ‘millenials‘).

La próxima generación que pisa fuerte es la generación Z, los ‘postmillennials‘. Nacieron entre la segunda mitad de la década de los 90 y el 2010. En Estados Unidos representan un cuarto de su población.

Estos adolescentes están creciendo con las redes sociales como instagram y con las redes sociales más audiovisuales (snapchat, periscope, secret, whisper) y han vivido con una gran recesión económica mundial. Este grupo ya está en el punto de mira de algunas compañías de gran consumo que ven a esta generación como los consumidores del futuro. 

En algunos estudios se les caracteriza como la generación del wifi. Si los Millenials son los nativos digitales, los postmillenial están creciendo en una sociedad hiperconectada y con internet en la palma de la mano. Los Millenials no entienden el mundo sin tecnología y ordenadores. La generación Z, no entiende el mundo sin internet de forma inmediata y accesible. En EEUU, cerca de ¾ de los adolescentes tienen, o tienen al alcance de su mano, un teléfono inteligente, mientras que el 92 % de ellos dicen que están en línea todos los días. Entre los miembros de esta generación, ¼ dice que está en línea “casi todo el tiempo”, según un estudio realizado por el Centro de Investigación PewEstán.

La generación Z es mucho más volátil que las precedentes, dicen los expertos. Es muy difícil de fidelizar. Estos mismos expertos predicen que será una generación más ahorrativa que la Generación Z, al haber vivido una infancia marcada por una gran recesión económica. Además, es una generación mucho más abierta y tolerante que las anteriores. Es una generación muy diversa. Entienden la diversidad de una manera mucho más natural.

Su relación con sus padres es distinta a la generación anterior. A los padres de los Millenials se les ha dado en llamar “padres helipcotero” porque han hiperprotegido a sus hijos. En cambio los padres de la generación X están mucho menos involucrados en la vida de sus hijos. Son más independientes.

Las marcas saben que los preadolescentes son así. Se enfrentan a una generación conectada 24 horas al día y los 365 días del año. Su huella digital (y por tanto la información) es una fuente inagotable de información sobre sus gustos y estilos de vida.

Esta generación recurre permanente a internet para buscar opiniones de los demás (crowdsourcing). La importancia que confieren a las éstas es importante. Por ello, las marcas tendrán que estar muy pendientes de lo que se dice de ellas en los medios sociales y tienen que reconocer a los que influencers.

La Generación Z no maneja dinero propio. Compran productos con la asignación que les dan sus padres. Además tienen una influencia considerable en las compras del hogar en comparación con generaciones anteriores. Alrededor del 93% de los padres de la Generación Z dice que sus hijos tienen al menos alguna influencia sobre el gasto familiar, según datos del Informe Cassandra: Gen Z.

Los preadolescentes y adolescentes Z prefieren gastar el dinero en experiencias, más que en objetos materiales. Los expertos identifican que se preocupan más por el acceso a los bienes y servicios que poseerlos. Hay que destacar la popularidad entre los miembros de esta generación de Airbnb o las empresas de compartir coche, alquilar bicicletas públicas o de escuchar música a través de plataformas de streaming, como Spotify.


La Z es una generación que pisa fuerte y que está cambiando la manera de enfrentarse al consumo. Las marcas tienen que prepararse para este cambio que, irremediablemente, va a llegar.



 

 

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