La venta de productos a granel (sin envasar, sin empaquetar) se asocia en nuestro país a épocas pasadas, cuando las tiendas de libre servicio aún no habían llegado a España. En aquellas tiendas, la báscula era un elemento indispensable para poder pesar los productos.

Hoy, la venta al peso ha quedado limitada a los productos frescos, especialmente frutas y verduras, y en algunos productos incluso tiene un cierto aire “viejuno” (como por ejemplo, en las alubias, el arroz o la harina).

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Desde hace unos años han empezado a aparecer tiendas que ofrecen toda su gama de productos al peso y algunos establecimientos de distribución en libreservicio han dedicado espacios para ofrecer venta de alimentos a granel.

En algunos países europeos, como Francia, Alemania o Reino Unido, esta modalidad de venta lleva años de ventaja. Por ejemplo, en Francia hay tiendas que venden más de 700 referencias y algunos hipermercados ofrecen más de 400 referencias a granel.

En España la primera razón que ha impulsado el resurgir de estos establecimientos ha sido la crisis económica, al mermar del poder adquisitivo de muchas familias. Algunos estudios cifran el ahorro respecto a los mismos alimentos envasados entre un 5% y un 30%.

Pero no ha sido la única razón. El consumidor está cambiando y también su preocupación por la sostenibildad, la ecología y el desperdicio alimentario, lo que hace que la venta a granel sea un formato que responda a estas inquietudes.

Esta fórmula de comercialización favorece la reducción de envases y embalajes, lo que permite abaratar el producto y además que éste sea más sostenible. La elección de la cantidad que quiere comprar el consumidor permite comprar solo la cantidad que necesite y que sea más eficiente en la gestión de su despensa. Este modelo es especialmente apetecible para los hogares pequeños.

En este modelo de negocio hay que tener en consideración que requiere de adaptaciones en los establecimientos, como un espacio diferenciado y en condiciones de higiene y conservación óptimas. Además, se necesita más personal para la reposición del producto y la limpieza de los lugares donde se expone. También el personal tiene que estar atento para ofrecer información al cliente y vigilar las pérdidas que puede llegar a ser superior al 5%.

En la venta a granel, se pierde la información que ofrece el etiquetado de los embalajes y, en muchos casos, se necesitan una serie de envases retornables, que pueden llegar a frenar la compra en algunos consumidores. Otros, en cambio, ven una oportunidad en esta modalidad de venta para probar nuevos productos. El granel facilita la compra por impulso, favoreciendo que se conozcan productos a un precio asequible.

Grifos dispensadores de vino a granel. Fotografía Miguel Herrero

Grifos dispensadores de vino a granel. Fotografía Miguel Herrero

La venta a granel es una tendencia minoritaria. Es difícil que llegue a extenderse y se convierta en habitual y cotidiana, como lo era en décadas pasadas, pero capta el interés y satisface las necesidades de un grupo de consumidores. Algunos buscan ahorrar, otros están concienciados con su entorno, otros añoran un formato de venta al que estaban acostumbrados hace años y otros buscan formatos más adaptados a su consumo.

 

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