Cada 16 de octubre se celebra el Día Mundial del Pan. Con esta conmemoración, se rinde homenaje a un producto que ha formado parte de nuestra dieta de manera habitual.

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El pan es un alimento muy presente en la cesta de la compra de todos los hogares españoles. Los nuevos estilos de vida y la preocupación por la salud han hecho que su consumo se haya ido reduciendo. No obstante, en los dos últimos años estamos asistiendo a un resurgimiento del pan. El pan se está poniendo de moda.

Veamos algunos datos, que provienen del Panel de Consumo Alimentario del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. En los hogares españoles se consume por persona una media de 34 kilos de pan fresco (no incluye pan industrial) al año, con un gasto anual por persona de 100€. A nivel de facturación, las compras de los hogares ascienden a 4.400 millones de euros (un 6,6% del gasto en alimentación de los hogares). En cantidad, se compran 1.557 millones de kgs (un 5,3% del gasto).

En cuanto a las zonas más intensivas en el consumo de pan destaca el norte de España, Castilla y León y Castilla La Mancha. En cambio, donde menos pan se consume es en Madrid, Cataluña y Comunidad Valenciana. En el norte de España se consume menos bollería/pastelería que en el resto del país, siendo Madrid y el este de España donde más se consume.

Por tipos de hogares, los hogares con más miembros (formados por parejas con hijos) y los hogares de personas de más de 65 años son los más intensivos, siendo los hogares formados por jóvenes independientes los que menos pan compran.

El pan se compra fundamentalmente en la tienda especializada (panaderías), con un 48,6% de cuota de mercado en volumen (kgs). Los supermercados tienen una cuota de mercado del 30,6%. En el último año, los supermercados “descuento” han ganado cuota de mercado, mientras que el resto de canales la pierden

A la vista de estos datos, propongo algunas reflexiones para favorecer el consumo de pan:

  1. Comunicar mejor las bondades nutricionales del pan. No hay alimentos buenos ni malos. Hay que incidir en la adquisición de buenos hábitos y conocer las propiedades nutricionales del pan. No existe un único pan. Hay que comunicar que existen distintas variedades de pan.
  2. Seducir a los más jóvenes. Según los datos, son los que menos consumen. Habría que preguntarse por qué ¿Por falta de tiempo? ¿Por cuestiones nutricionales?
  3. Buscar maneras de facilitar la compra del pan a los que tienen menos tiempo en casa. Si los hogares que pasan poco tiempo en casa o que tienen poco tiempo para hacer una compra diaria tienen dificultades para comprar el pan, habrá que pensar qué soluciones de conveniencia se les puede ofrecer. Con los sistemas actuales de reparto a domicilio se puede encontrar una solución para los que tienen poco tiempo.
  4. Prestigiar el pan en la restauración. ¡Qué poco se cuida el pan en muchos restaurantes! Hay que ofrecer un buen pan en los bares y restaurantes. Muchos consumidores de pan se desencantar por probar un pan que no sabe a pan.

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