A muchos no les sonará de nada esto de clasificar a los alimentos en ´gamas´. En el argot de la gastronomía y la alimentación se conocen cinco gamas distintas.

Fotografía Miguel Herrero

Fotografía Miguel Herrero

¿Qué alimentos incluyen las cinco ´gamas´?

La I gama se refiere a los productos frescos (carnes, pescados, frutas y hortalizas, huevos), admitiendo también conservaciones mediante métodos tradicionales (salazón, fermentación, encurtido).

La II gama incluye a los alimentos que han sufrido un tratamiento térmico para que se puedan conservar. En esta gama se encuentran las conservas.

La III gama se refiere a los alimentos congelados.

La IV gama ha surgido más recientemente gracias a las nuevas tecnologías de transformación y conservación y a la demanda de los consumidores, que buscan y valoran alimentos más cómodos de preparar y de consumir. En esta gama se encuentran los productos que pueden consumirse crudos y que además han sufrido operaciones como el pelado, cortado, lavado y envasado. Tienen una vida útil de menos de dos semanas y requieren refrigeración para conservarlos. Son productos que mantienen la frescura y que facilitan su consumo, al evitar al consumidor la realización de determinadas tareas previas a consumirlos.

La V gama incluye a los alimentos que han sufrido varios tratamientos térmicos y que han sido envasados. Son alimentos tratados por calor, listos para consumir y que se comercializan refrigerados y envasados. No se suelen consumir en crudo y suelen necesitar de una preparación mínima, como un calentamiento (microondas, plancha, horno).

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Fotografía Miguel Herrero

Las dos últimas gamas, la IV y V, ha tenido un importante desarrollo en los últimos años. Especialmente en la hostelería y restauración, porque facilita la gestión de los stocks (también en los hogares) y abarata costes fijos en los restaurantes (menos inversiones en cocina y menos personal).

La crisis económica acarreó una pérdida de facturación en el sector de la hostelería en España y muchos restaurantes para ser más competitivos recurrieron a la sustitución de materias primas de la I gama por alimentos de III, IV y V gama, basta con observar las propuestas gastronómicas de muchos restaurantes, con cartas y platos muy similares. Estamos asistiendo al ´boom´ de estos alimentos precocinados o preparados.

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